Aliivia las picaduras de abeja con estos 3 remedios naturales

Si bien los síntomas (hinchazón, enrojecimiento, dolor) pueden desaparecer sin necesidad de medicamentos, existen tratamientos caseros excelentes para acelerarla.

Las abejas son muy populares por su deliciosa miel, pero también lo son por sus dolorosas picaduras que, en ocasiones, pueden llegar a ser mortales. No obstante, en la mayoría de los casos el pinchazo no supone un riesgo mayor al de una reacción alérgica en la zona, que casi siempre va acompañada de enrojecimiento, comezón y algo de dolor.

Ciertamente, estos efectos secundarios pueden desaparecer sin necesidad de medicamentos, aunque también existen tratamientos caseros excelentes para acelerar la recuperación . A continuación, te presentamos 3 remedios naturales para aliviar las picaduras de abeja. Tómalos en cuenta para la próxima vez que vayas de vacaciones al bosque.

1) Ajo: este ingrediente tan indispensable en la cocina es uno de los mejores antibióticos naturales, ya que protege contra las infecciones y disminuye la inflamación. Y el tratamiento es sencillo: tritura un diente de ajo y aplícalo sobre la herida. Déjalo actuar durante unos 20 minutos y luego enjuaga con abundante agua. Puedes repetir su uso hasta 2 veces al día.

2) Aceite de lavanda: contiene propiedades antiinflamatorias que ayudan a aliviar el dolor provocado por la picadura. Para este remedio, humedece un trozo de algodón con aceite esencial de lavanda y pásalo sobre la herida. Déjalo actuar unos minutos y luego enjuaga. Repite el tratamiento 3 veces al día.

3) Hielo: este es, quizás, el remedio más utilizado, tanto por su sencillez como por su eficacia. Basta con aplicar hielo sobre la zona afectada y dejar que actúe por un tiempo. El frío, naturalmente, aliviará el dolor y bajará la hinchazón.

Cabe destacar que antes de proceder con cualquiera de estos remedios caseros, lo primero que se debe hacer es retirar el aguijón de la piel, preferiblemente, con unas pinzas para evitar cualquier infección si se extrae con las manos, con la precaución de no presionar la bolsa del veneno.

Texto: Andrés Piedrafita. Mundiario. Foto: Mundiario. Vix