¿Fuego o abejas?

Cerca de una veintena de bomberos participaron en Cuenca en un curso de intervención apícola para formarse en la retirada de enjambres de abejas en el entorno urbano

La Escuela de Protección Ciudadana, organismo dependiente de la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas, ha impartido un curso sobre intervención apícola, en el que 18 bomberos han aprendido de forma práctica las diferentes técnicas para llevar a cabo la retirada de enjambres y panales de abejas en un entorno urbano, donde pueden resultar peligrosos para la ciudadanía.

Con esta actividad formativa, de ocho horas de duración y que ha sido cursada por bomberos procedentes de diversos parques de la región, se logra además que los participantes adquieran los conocimientos necesarios para comprender la naturaleza del enjambre y así poder resolver de una forma eficaz y de manera adecuada este tipo de situaciones, haciéndolo siempre con el mayor respeto a la naturaleza.

Los miembros de los servicios de prevención, salvamento y extinción de incendios han recibido una formación adecuada para la detección, manipulación y retirada de colmenas, panales o enjambres que hayan podido elaborar las abejas en puntos cercanos a viviendas, lugares de paso o en sitios donde pueda ponerse en peligro a las personas que residan o transiten por la zona.

Los bomberos han realizado prácticas reales con diferentes panales que fueron instalados en los terrenos de la Dirección General de Protección Ciudadana. Los participantes manejaron estos panales para proceder a su control y retirada, con el cuidado necesario en estos casos, pues la abeja se trata de una especie protegida.

En este sentido, los alumnos de esta actividad formativa han tenido también que conocer y saber identificar otro grupo de véspidos, como las avispas o el avispón asiático; así como las reacciones alérgicas que pueden provocar las picaduras de estos véspidos o las propias abejas.

Además, entre los objetivos del curso está también la de servir de asesoramiento a los mandos de los parques de bomberos, para que conozcan cuáles son los equipos más adecuados y necesarios de cara a afrontar este tipo de situaciones.

VIDA APICOLA recuerda que que ante cualquier presencia de un enjambre de abejas en zona urbana hay que alertar al 112, sin tomar iniciativas que pueden resultar nocivas para los insectos y la población.

Fuente: Liberal de Castilla. Foto: Chelo Torrejón. Palencia.

La Asociación de Apicultores Salmantinos y Cacereños condena la “masacre” de abejas en dos explotaciones

De nuevo, la apicultura trashumante vuelve a sufrir otro varapalo con la asfixia de abejas a dos apicultores de la provincia de Salamanca y Cáceres, respectivamente.

Los graves incidentes se suman a los sucesivos ataques que sufren los apicultores trashumantes de Salamanca y Extremadura durante los últimos años. Cansados de soportar esta situación, la Asociación de Apicultores Salmantinos, ASAJA Salamanca, la Asociación Cacereña de Apicultores, ASAJA-Cáceres y la Cooperativa Apihurdes–Euromiel exigen urgentemente que se proteja a la abeja como agente polinizador fundamental, a los apicultores como agentes fijadores de la población al medio rural y, en general, la actividad apícola como generadora de sustento económico para cientos de familias.

Por una parte, el apicultor salmantino Bernabé Gutiérrez se encontró el pasado 28 de mayo, las 98 colmenas que disponía en la comarca de Plasencia tapadas. El asentamiento aunaba unos 9.800.000 ejemplares. Se trataba de un colmenar fuerte de unas 100.000 abejas por colmena que daba grandes rendimientos de trabajo. El apicultor asegura que ha perdido además del asentamiento unos 5 bidones de miel de primavera más otros tres de la posible cosecha de septiembre.

En total, estima en 21.000 euros las pérdidas sin contar con la inversión que deberá destinar a la reposición.  El apicultor dio parte a la Guardia Civil y al seguro y lamenta el desastre y los desperfectos. “Con lo malo que está el año por la sequía, conseguir poner las colmenas así de buenas como estaban éstas cuesta mucho trabajo”, lamenta.

Por otra parte, el apicultor extremeño Juan Carlos Iglesias Marcos también ha sido víctima, el pasado 30 de mayo de 2019, de otro atentado. Iglesias ha perdido 203 colmenas ubicadas en el municipio de Robleda-Cervantes en la provincia de Zamora. Al igual que el salmantino, las abejas se han asfixiado como consecuencia del cierre intencionado y deliberado de las piqueras que permiten la salida de las abejas y el normal pecoreo.

Se solicita a la Administración que se vigile estos actos vandálicos a través de los grupos Roca – Seprona de la Guardia Civil con la finalidad de prevenir posibles enfrentamientos entre apicultores. Y se insta al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las administraciones de las comunidades autónomas que trabajen de manera conjunta en la modificación del Real decreto 209/2002. El objetivo es que establezcan un régimen de distancias entre asentamientos apícolas en ámbito nacional, del mismo modo que ya se regulan distancias a carreteras, núcleos urbanos, caminos, etc. De este modo, desaparecerían las actuales normativas locales y autonómicas relativas al área de pecoreo que están en el origen del problema.

Fuente: Campo. Foto: Guardia Civil

Sector

FAPAS y su Proyecto Abejas

PrFAPAS, Fondo para la protección de los animales salvajes cuenta entre sus proyectos de protección de la fauna salvaje ibérica con uno dedicado a las abejas. A continuación nos lo presentan:

Roberto y «Ladrón» trasladando colmenas a una de nuestras estaciones de polinización

Nuestras abejas

En el año 1992, FAPAS realiza su primer acercamiento al mundo de las abejas, a través de la conservación del oso pardo. De forma pionera, FAPAS asume el cierre de aquellos colmenares que son visitados asiduamente por el oso, con el fin de evitar situaciones conflictivas, y de revalorizar el papel ambiental de la apicultura de montaña.

Protegiendo colmenas con un pastor eléctrico, en el concejo de Ibias (Asturias)

En 1999, FAPAS alerta sobre la desaparición de la abeja melífera en estado silvestre, poniendo en marcha todo tipo de iniciativas que favorezcan la polinización en los ecosistemas de montaña. De esta forma se inicia el Proyecto «colmenas para el oso» que en sus diferentes variantes, sigue funcionando hoy en día.

Dónde trabajamos

La Cordillera Cantábrica es una unidad biogeográfica de excepcional valor ambiental que mantiene los últimos reservorios de dos especies amenazadas: el oso pardo y el urogallo cantábrico, cuya dependencia de los procesos tróficos en los que intervienen las abejas es vital para su supervivencia.

Oso pardo entre arándanos: zona de refugio y comida.
Sombreado en color verde, aparece el área de distribución del oso pardo, que coincide con nuestro ámbito de actuación, centrándose preferentemente nuestros trabajos de polinización en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en Teverga (Asturias)
Sombreado en color verde, aparece el área de distribución del oso pardo, que coincide con nuestro ámbito de actuación, centrándose preferentemente nuestros trabajos de polinización en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en Teverga (Asturias)

Desde 1999 hasta hoy, FAPAS ha instalado más de 1.000 colmenas en aquellos territorios de la Cordillera Cantábrica donde vive el oso, favoreciendo la polinización directa sobre la flora, y permitiendo que nuevas colonias de abejas en forma de enjambres, se instalen en la naturaleza.

Propositos y metas. Problemática ambiental.

Extinción de la Abeja Melífera en estado silvestre

Actualmente, la abeja silvestre (Apis mellifera), principal agente polinizador del medio natural, depende totalmente del hombre y los tratamientos acaricidas para sobrevivir.

Teniendo en cuenta que en su continua búsqueda de alimento, las abejas recogen y dispersan de forma involuntaria el polen, convirtiéndose en el eslabón esencial de la producción de frutos, en más del 80% de nuestras plantas con flores, podemos entender facilmente, el problema ambiental al que nos enfrentamos.

Desaparición de la Apicultura de Montaña

Además, con el despoblamiento del mundo rural, desaparece la práctica apícola en el entorno de los pueblos de montaña, y con ello, la pérdida de un agente polinizador que actuó en el territorio desde hace cientos de años, en equilibrio con el ecosistema.

Los «cortines» del occidente asturiano, son testigo de ello:  construcciones defensivas milenarias, destinadas a proteger las colmenas de los ataques del oso.

Abejas para la biodiversidad

 La abeja melífera es el insecto polinizador más eficaz por la variedad de plantas que visita, su fidelidad a una determinada fuente de alimento, y por su estructura social. Una estrategia, en definitiva que sirve para optimizar esfuerzos, y aprovechar las sucesivas «oleadas de floración» que se suceden en la Cordillera.

Una cuestión de cifras

Si queremos medir en biodiversidad, el trabajo realizado por las abejas, debemos tener en cuenta que en una colonia de medianas dimensiones viven hasta 60.000 individuos, de los que unos 40.000, salen todos los días a pecorear, con una frecuencia diaria de 15 o 20 viajes de unos 35 minutos, y unas 30 o 50 flores visitadas en cada salida, desde que tienen 22 días, hasta su muerte (las abejas obreras viven entre 4 y 6 semanas, en las épocas de más trabajo).

Haciendo los primeros cálculos, ya podemos ver que las cifras alcanzan valores millonarios, en flores visitadas por día de actividad, para una sola colonia. Si además tenemos en cuenta que teóricamente, cada colonia tiene un radio de acción de 1.500 metros, esto sería como decir que cada asentamiento se encarga polinizar 700 hectáreas de terreno. Y por último no debemos olvidar que cada flor cede su néctar a las abejas, en cantidades insignificantes medidas en miligramos, por lo que para fabricar un solo kilo de miel, hacen falta cientos de miles salidas en busca de alimento.

Por ello, nuestro principal OBJETIVO es intentar devolver a las montañas cantábricas sus poblaciones de abejas.

De momento tendremos que conformarnos con hacerlo a través de la apicultura, ya que las colmenas deben ser tratadas cada año contra enfermedades mortales, y estar perfectamente protegidas de los ataques del oso.

Cómo lograrlos

A lo largo de estos años, FAPAS ha promovido la realización de estudios científicos destinados a cuantificar el papel de la abeja como agente polinizador del medio natural, quedando demostrado que el manejo apícola puede ser una herramienta natural, económica y efectiva para aumentar la producción de frutos silvestres, y con ello, la biodiversidad de nuestros ecosistemas.

Ahora toca poner en marcha INICIATIVAS PRÁCTICAS para compensar el déficit de polinización en áreas estratégicas de montaña que además permitan reintegrar a las abejas a sus nichos ecológicos.

Utilizando estaciones de polinización fijas

estación de polinización del Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa
Estación de polinización del Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa

Mediante estaciones de polinización móviles

El «Fapimóvil» es un remolque diseñado especialmente para facilitar el traslado y manejo de las abejas, aprovechando los óptimos de floración de las especies que nos interesan, que además va acompañado de un sistema eléctrico para proteger las colmenas de los ataques del oso.

Fapimóvil
Fapimóvil, remolque del fapas resistente a los ataques del Oso


Diseñando mecanismos de protección, que hagan compatible la actividad apícola con la presencia del oso pardo en el territorio

Trabajar con colmenas en zonas de alta montaña no resulta fácil. A la dificultad de los accesos, hay que añadir los gastos invertidos en el alquiler de las fincas y el cierre y mantenimiento de los asentamientos para prevenir los ataques del oso. Además la producción de miel no resulta abundante, aunque sí de excepcional calidad.

Osa y sus crías destrozando una de nuestras estaciones de polinización
Osa y sus crías destrozando una de nuestras estaciones de polinización

FAPAS. Ctra. AS-228, km.8,9 – Tuñón. 33115 SANTO ADRIANO ASTURIAS

Tlfs. 608 782 351

https://www.fapas.es/

Email fapas@fapas.es

Fuente y fotos: FAPAS

Zamora: Abierta la inscripción para un curso de iniciación a la apicultura

El objetivo de la actividad promovida por la Diputación es «sacar el máximo provecho» a una actividad emergente en el mundo rural

Apicultores participando en un curso.

La apicultura se consolida como uno de los sectores en auge en el mundo rural. En ese contexto, la Diputación de Zamora, abrió ayer el plazo de inscripción en el II curso de iniciación a la apicultura, que contará con 20 plazas. Los interesados disponen hasta el próximo lunes, 3 de junio, para inscribirse.

El curso está dirigido principalmente a personas que busquen un futuro en el medio rural y posean inquietudes relacionadas con la apicultura, un sector en auge y de excelente calidad en la provincia, con el fin de promover el espíritu empresarial mediante procesos de formación con más posibilidades de desarrollo real.

Según se ha informado desde la Diputación, la nueva edición guiará a los alumnos para saber cómo distribuir las colmenas y mantener su sanidad, qué hacer y cómo manejarse en cada una de las etapas de producción de miel y sus derivados, y obtener información sobre la cría de abejas reinas y la apicultura orgánica, entre otros temas.

El objetivo de esta formación es sacar el máximo provecho posible de la actividad apícola para poder explotar todas sus posibilidades, y obtener así todos sus beneficios.

La actividad formativa tendrá una duración total de 40 horas y será eminentemente práctica siguiendo una secuencia temporal adaptada a los intereses y necesidades de los participantes pudiéndose priorizar los fines de semana.

Los contenidos del curso serán: apicultura, evaluación de la flora, funcionamiento de la colonia, alimentación primaveral, multiplicación de las colmenas, castrado de la colmena, extracción de la miel, decantado de la miel, envasado, etiquetado y normativa.

Fuente y foto: La Opinión.