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VASELINA
Una posibilidad a considerar en la lucha contra Varroa.


Texto: Antonio Gómez Pajuelo y Cora Vila
Fotos: Santiago Villar



A través de Internet apicultores de muchos países hemos podido conocer las experiencias y estudios de un doctor en veterinaria residente en Estados Unidos en el tratamiento contra Varroa, basado en la utilización de vaselina líquida y en su propiedad de ocluir las vías respiratorias de los ácaros (matándolos entonces por asfixia).
 Algunos colmeneros profesionales de América, y también ya algunos en Europa, lo han probado con notable éxito y hace ya algún tiempo que ha empezado a circular en pequeños comités en nuestro país.
 Creemos que es importante que todos los apicultores dispongan de esta información, no con la finalidad de aplicar el método de forma inmediata pero sí para que puedan trasladarla a los agentes sanitarios correspondientes de su zona y poner en marcha los ensayos pertinentes de eficacia en las condiciones concretas de manejo y tipos de colmenas de su área de trabajo.


Con el objetivo de buscar un producto para luchar contra Varroa, que fuera económico, efectivo y no contaminante, Pedro Pablo Rodríguez Rodríguez, un polifacético apicultor y doctor en veterinaria, que trabajó en el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (y es además coronel jubilado del Ejército de ese país) ha venido realizando en ese país desde 1996 ensayos y trabajos con aceite mineral de grado alimentario. Para entendernos mejor, diremos que se trata de una vaselina líquida (de densidad de 0,86 kg/litro) que se utiliza en medicina y que quienes quieran buscar más información en Internet se encontrarán también con las siglas FMGO (correspondientes al nombre en inglés –Food Grade Mineral Oil– del aceite mineral de grado alimentario).
La vaselina parece actuar básicamente ocluyendo las vías respiratorias de los ácaros y matándolos por asfixia, mientras que no afecta, aplicado de la forma más abajo señalada y utilizando el tipo de vaselina indicada, el sistema respiratorio de las abejas. Un efecto colateral de esta aplicación está en el hecho de que al estar las abejas embadurnadas cuando entran en contacto con el tratamiento se dificulta la fijación del ácaro.


Los ensayos

Todo empezó cuando las observaciones de los primeros estudios mostraron que grupos de ácaros situados en contacto con la vaselina (sobre un marco de cuadro, o un papel encerado embadurnado, o impregnados con la ayuda de un bastoncito de algodón, morían al cabo de uno o dos minutos, mientras los ácaros testigo (sin contacto alguno con ella) morían a los cuatro días.
Tras estudiar diversas formas de aplicación en sucesivos trabajos durante varios años, los últimos ensayos realizados en el año 2000 sirvieron para poner a punto, atendiendo a los resultados obtenidos, la forma más eficaz y práctica de aplicación. En ellos se utilizaron colmenas de tipo Langstroth situadas en dos colmenares, uno en el área de Virginia Beach y otro en Suffolk; las pruebas comenzaron en abril y continuaron hasta noviembre de 2000; los resultados se midieron por conteo de ácaros en las celdillas de cría.
La metodología general de aplicación es la que se describe a continuación.
• Un tratamiento mensual de vaselina aplicada mediante vaporización con un gasificador tipo Furetto (los apicultores españoles lo recordarán perfectamente pues es el que se utilizó a finales de los años 80 para aplicar los tratamientos de amitraz, que se mezclaba con “petróleo neutro desaromatizado”; en realidad vaselina líquida). Se aplica por la piquera manteniéndolo de 4 a 5 segundos por colmena (la cantidad de neblina y el tiempo varió dependiendo del tamaño de la colonia), cuidando de mantener el gasificador siempre recto, sin inclinar, (para que la nube no explosione) y de no quemar la vaselina (ya que entonces lo que se aplica en realidad es humo; la nube debe salir siempre blanca, si sale azul se está quemando).
• Un tratamiento con un cordón impregnado en una emulsión de vaselina. Cada 15 días aproximadamente (el tiempo que las abejas tarden en eliminarlo de la colmena) es necesario reponerlo. El cordón, de 1 metro de longitud, se colocó serpenteando encima de los cabezales de los cuadros de la cámara de cría (como se observa en las fotos). La emulsión de vaselina se prepara con (las cantidades entre paréntesis son las proporciones para 30 cordones de 1 metro) vaselina líquida (440 ml aprox.), cera de abejas (225 g; sirve para darle más consistencia y como atrayente), miel (225 g, como atrayente), y agua (220 ml aprox.); se funde la cera en el agua y después se añade la vaselina hasta que queda todo mezclado, por último se añade la miel y se retira del fuego, añadiendo entonces los cordones (como se observa en la foto se introdujeron atados por las puntas para mayor comodidad) y agitando bien hasta que quedan totalmente impregnados. Los cordones utilizados fueron cordones de tapicería de un diámetro de 5/32” que las abejas masticaban con facilidad y eliminaban de la colmena sin dejar residuos (en otros ensayos se ha sustituido con éxito por cordones de algodón de unos 4 mm de diámetro).
Los resultados de éste último ensayo vinieron a revelar la presencia de 1 a 10 ácaros por cada 100 celdillas de cría examinadas.
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Fotos tomadas durante los ensayos del tratamiento con vaselina; cordones secos, colocación en las colmenas, aparato para vaporizar el producto y conteo de ácaros

Las conclusiones

Como principales conclusiones de sus trabajos*, Rodríguez señala que:
• Cinco años consecutivos de investigación con vaselina indican claramente que las colonias sin tratar (control) murieron en el transcurso de cada ensayo (cada año), mientras que los grupos tratados con vaselina han sobrevivido perfectamente en ese período.
• Las aplicaciones mensuales combinadas de vaselina en el vaporizador y los cordones impregnados no sólo mantuvieron las poblaciones en niveles bajos (incluso con total ausencia en algunas colmenas), sino que las colmenas tratadas consiguieron altas producciones de miel.
• No se observó ningún efecto nocivo ni en los individuos adultos, la reina o la cría de las colmenas; aunque la nube de vaselina aplicada con el gasificador impregna toda la colmena y, por tanto, no sólo los ácaros sino también las abejas, el tamaño de las partículas (de un promedio de 15 micras de diámetro) y la ligera densidad del producto no llega a ser perjudicial para éstas (en cambio, indica Rodríguez, “los aceites minerales de mayor densidad pueden ser tóxicos y causar la muerte de las abejas de la misma manera que la de los ácaros, por asfixia”).
• Las observaciones de las colmenas en los años de aplicación y el análisis de las traqueas de abejas en laboratorio llevan a pensar también en un efecto positivo de este método sobre Acarapis woodi (los ácaros traqueales, que constituyen todavía un problema importante en Estados Unidos).

Adaptaciones

Partiendo de estos primeros esperanzadores resultados, será necesario seguir investigando de acuerdo a los manejos, condiciones y tipos de colmenas en cada zona apícola, para dar con el modo de aplicación apropiado y para confirmar la eficacia del método en esas circunstancias concretas.
El propio Pedro Rodríguez, admite la posibilidad de que “tal vez en un futuro no muy lejano se modificarán o ampliarán los métodos de aplicación de la vaselina para alcanzar niveles de eficacia que ronden esos valores que se consideran como buenos [95%]. Creo que lo importante en el presente es que se ha descubierto un método/agente noble y económico para el combate de los ácaros en las abejas”
En España, es evidente la necesidad de ensayar y estudiar el método, pues, de entrada, la forma de aplicar los cordones sobre los cabezales de los cuadros no es posible en la mayoría de las colmenas que manejamos (Layens con el cabezal corrido) y habría que buscar otros medios de aplicación, que apuntarían posiblemente a sujetar y suspender de alguna forma el cordón de un cabezal o del palillo que ajusta los cabezales, o buscar otros soportes inocuos que se puedan suspender fácilmente entre los cuadros y las abejas puedan igualmente deshacerlos y sacarlos de la colmena.

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