![]() |
![]() |
![]() |
||||
![]() ![]() ![]() |
||||||
Con un afán didáctico digno de resaltar y un lenguaje claro y preciso, José Antonio Ruíz expuso los resultados de unos ensayos que los apicultores estaban esperando desde hacía tiempo. De entrada, advirtió que no hay una receta mágica, no hay una superfórmula, ya que el resultado es variable según las zonas, el manejo de las colmenas, etc. Sin embargo, si dio una serie de normas generales para el uso del timol tanto en colmenas Layens como en Langstroth. Siguiendo el esquema de una receta médica, explicó los mecanismos de acción, las normas de uso, las indicaciones y las precauciones y efectos secundarios del producto. Gracias al estudio de los mecanismos de acción han llegado a determinar que si bien el vapor de timol mata las Varroas, no es suficiente para una buena eficacia, sino que es importante el contacto de las abejas con el preparado para que se pueda distribuir bien por la colmena; de ahí derivan las modificaciones necesarias en la forma de aplicación en colmenas Layens. En una hoja resumen distribuida entre todos los presentes se dieron las normas de uso básicas. En colmenas Layens han comprobado que funciona mejor la aplicación del timol (4 g de cristal puro 99%) en un soporte de tiras de cartón corrugado (25 x 4 x 0,4 cm) impregnado de vaselina filante (11 g). Para prepararlo se calienta ligeramente la vaselina, se disuelve el timol y se impregnan las tiras de cartón (que se habrán cortado cuidando que el corte deje las ondulaciones en posición horizontal para que se sujete la vaselina). La dosis máxima de aplicación sería de 2 tiras por colmena (con 8 cuadros de cría, en primavera) y una segunda aplicación con 10-12 días de intervalo; sin embargo, advirtió, en condiciones diferentes o en colmenas más débiles es conveniente rebajar estas dosis. Las tiras se colocan, explicó, entre los cuadros extremos de cría, una próxima la piquera y la otra más retrasada (y con una disposición en aspa respecto a ésta en la segunda aplicación). En colmenas verticales, la mejor aplicación sigue siendo, dijo, mediante esponjas de floristería (las que se usan para flor húmeda), de forma que se disuelven 8 g de timol cristal puro, en 12 g de aceite de oliva (13,5 ml) en una esponja de 9 x 5 x 0,8 cm. La esponja se coloca horizontalmente en la disolución de aceite y timol hasta quedar empapada del todo. En este caso, la dosis máxima es de 1 esponja por colmena (para 8 cuadros de abejas y primavera), que se parte en dos trozos y se colocan sobre los cabezales de los cuadros en igual posición que la indicada en las colmenas Layens). También en este caso se debe hacer una segunda aplicación con 10-12 días de intervalo, y rebajar las dosis en determinadas circunstancias. En cualquier caso, dijo, conseguir una buena eficacia en las colmenas pasa por que las reinas sean jóvenes (máximo dos años) y las colmenas estén fuertes, ya que de esta forma las colonias reaccionan con potencia ante un tratamiento; que la temperatura exterior esté entre 15-30º C y que el grado de parasitación no haya llegado a ser muy alto (no llegar a una parasitación del 20% o una caída natural mayor de 30 Varroas al día). Siguiendo todas las indicaciones que había ido desgranando en la conferencia se pueden alcanzar, dijo, eficacias entorno al 80%. En cuanto a las precauciones necesarias a tener en cuenta, señaló que los residuos de timol no son tóxicos, pero pueden devaluar la calidad de las mieles (niveles de 1,1 ppm se pueden detectar organolépticamente, sobre todo en mieles suaves); y que es necesario tomar precauciones en su manipulación (mascarilla, guantes, ropa impermeable), ya que puede provocar irritaciones en la piel, algunas quemaduras,... Entre los efectos secundarios que han detectado, está el desplazamiento y abandono de la cría, un estímulo excesivo del comportamiento higiénico (sacan mucha cría y hay una disminución de la población), una salida masiva de abejas (que se quedan fuera de la colmena), una agresividad mayor a la normal y, en circunstancias extremas, casos de deriva y pillaje. Como conclusión, explicó que el timol no se puede considerar una herramienta única en la explotación, sino como una más; que es necesario seguir una estrategia de combinación de los tratamientos, considerando las condiciones ambientales más adecuadas, y acompañarlo de un manejo profesional del colmenar. En el debate que se suscitó con posterioridad entre el conferenciante y la mesa, además de resolver algunas dudas y detalles sobre la aplicación del timol, muchos apicultores preguntaron sobre otro tratamiento, el de la vaselina y otros manifestaron haberla utilizado en sus colmenas con muy poco éxito, hasta el punto de verse obligados después a realizar un tratamiento con otro producto para no perder la colmena. El ponente apuntó que los primeros resultados de los ensayos que se han realizado en colmenares productivos dan eficacias muy bajas; después de tres tratamientos con vaporizador y otros tantos con cordón impregnado en la mezcla de vaselina, cera y miel de acuerdo a las indicaciones que normalmente se dan del método, no se ha sobrepasado un 40-50% de eficacia en las colmenas ensayadas. |
||||||
| Otros artículos de TÉCNICA/VARROASIS |
Volver a TÉCNICA |
|||||
![]() |
||||||
C/. AUSIAS MARCH, 25, 1º. 08010 BARCELONA (ESPAÑA). Teléfono: (+34) 93 318 20 82 Fax: (+34) 93 302 50 83 © COPYRIGHT VIDA APÍCOLA. Reservados todos los derechos. v.apicola@montagud.com |
||||||