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Marla Spivak, investigadora del Departamento de Entomología de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos), habló de la selección de abejas resistentes a enfermedades y a Varroa destructor.
El objetivo de sus trabajos, dijo, es conseguir un stock de abejas resistentes disponible para los apicultores con el fin de reducir la cantidad de antibióticos y pesticidas utilizados en las colmenas. A este respecto, comentó, en América en ambos casos hay problemas de resistencia, la loque americana se ha tornado resistente a la oxitetraciclina y se ha detectado también el mismo fenómeno en Varroa frente a coumafós y fluvalinato (los dos únicos principios activos legalizados en Estados Unidos). Por ello, dijo, los apicultores ven la selección como una alternativa esperanzadora a los tratamientos químicos. Explicó las diferencias entre selección y cría de reinas y entre carácter (cualidad o característica diferenciadora: amarillo, mansa, productiva o no,...) y línea (descendientes de un ancestro común o de una selección particular) y, después, concretamente las pautas del comportamiento higiénico en las colmenas (detección, desoperculado y extracción de la cría enferma). Sobre este carácter remarcó que no tiene efectos negativos en la producción de miel, reduce la infestación de Varroa, la incidencia de loque y pollo escayolado, y está presente en todas las líneas y razas de abejas. Para realizar los test de campo utilizan la congelación con nitrógeno líquido (vertido en una sección de panal mediante un tubo de PVC lo que permite no tener que extraerlo como en el método de la cría congelada en arcones congeladores). Las colmenas que extraen sus larvas en 24 horas son las consideradas higiénicas. Spivak explicó que en sus programas de selección mantienen 12 líneas de reinas higiénicas, con 50 colmenas cada una, que se van eliminando o añadiendo dependiendo de la continuidad de sus comportamientos. Comentó también que trabajan en colaboración con apicultores profesionales a los que se les ha distribuido reinas que a su vez multiplican. Los ensayos realizados con colmenas higiénicas (HYG) en cuanto a su producción mostraron que producían tanta o mas miel que las colmenas habituales de trabajo y reinas higiénicas en colmenas inoculadas con loque americana resistente a antibióticos mostraron que eran capaces de controlar la enfermedad. Por lo tanto, concluyó que en cuanto a esta bacteriosis y al pollo escayolado la selección para el comportamiento higiénico es capaz de mantener las colmenas sin tratamientos, algo que sin embargo, como explicó a continuación, todavía no es posible decir en el caso de la varroasis. Las colonias higiénicas pudieron mantenerse un año sin tratamiento pero después de ese tiempo fue necesario tratarlas para prevenir su colapso. En la actualidad, han añadido a sus ensayos otro carácter, la supresión de la reproducción del ácaro (SMR, en sus siglas en inglés): las hembras de Varroa entran en la cría de obreras, pero o mueren, o solo ponen un huevo de macho o ponen los huevos demasiado tarde para que la descendencia logre alcanzar la madurez. El problema de las colmenas SMR es que no son buenas productoras de miel y en sus investigaciones han visto que en los cruces si las colonias tenían más del 50% SMR sus producciones no era aceptables. Sin embargo, la incorporación de este carácter a las líneas higiénicas aumenta la resistencia al ácaro. En 2003, en colaboración con apicultores profesionales se probaron reinas 67% higiénicas y 33% SMR, con reinas totalmente HYG y con colmenas control. El comportamiento higiénico de las colmenas híbridas HYG/SMR fue en uno de los apiarios similar al de las reinas HYG puras, aunque en el otro algo inferior. El nivel de ácaros sobre abejas adultas fue en uno de ellos casi igual entre las reinas HYG/SMR y las reinas HYG y en el otro significativamente menor en las primeras. La producción media de miel resultó menor en las reina HYG y en las HYG/SMR que en las colmenas control. Sin embargo, Spivak remarcó que más importante que el valor medio obtenido en cada emplazamiento, son los comportamientos individuales, ya que en todos los grupos encontraron colmenas muy productoras de miel y a la vez con poca cantidad de ácaros, lo que les permite continuar sus trabajos de selección a partir de estas colonias.
Este investigador, de la Estación de Zoología del INRA en Avignon, inició la charla con una breve descripción de la forma de actuar de un virus y una relación de los principales virus descritos en la abeja melífera: parálisis aguda y crónica (causantes de lo que llamó enfermedad negra), cría sacciforme, alas deformes, Kashmir, virus de las celdas reales negras, etc.
Entre ellos destacó la enfermedad negra, de la que dijo, puede presentar síntomas que en ocasiones se pueden confundir con intoxicaciones. Presenta tres tipos de síntomas (que explicó apoyado de un breve vídeo): en algunas abejas hay una deformación del abdomen que se alarga por la acumulación de líquido; en otras las alas se separan ligeramente del tórax y presentan pequeñas temblores; y por último, pueden aparecer también abejas pequeñas y negras, en este caso el abdomen se contrae y la abeja pierde el pelo, lo que la hacer aparecer negra y brillante. Estas abejas son incapaces de volar y presentan pequeños temblores. Explicó a continuación el estudio epidemiológico que realizaron en colmenas francesas sobre la presencia de virus. Se estudiaron muestras de cría, adultas y Varroas, facilitadas por diversos apicultores, eligiendo las 10 colonias más fuertes de su apiario y sin síntomas de enfermedad; en total se analizaron 1.620 muestras de abejas adultas, 1.610 de cría y 240 Varroas. Los resultados mostraron que el más frecuente es el virus de las alas deformadas, presente en el 80% de las colmenas, (también presente en el 60% de la cría); el segundo más frecuente resultó el virus de la cría sacciforme (60% de adultas y 30% de cría); en el 10% de las colmenas se detectó el virus de la enfermedad negra; el de la celda real negra es también bastante frecuente, dijo, se detectó en el 60% de los colmenares. El de menor presencia fue el Kashmir. En Varroa, el 100% de los ácaros presentaban el virus de las alas deformadas, el 40% el de cría sacciforme, el 3% el de la parálisis aguda (0% el de la parálisis crónica), y sólo una muestra portaba el virus Kashmir. Otro dato importante es que en un mismo colmenar se pueden encontrar varios virus de forma simultánea (recordando de nuevo que las muestras se tomaron de colmenas sin síntomas de enfermedad): en el 28% de los casos se detectaron cinco virus en las muestras de abejas; en otro 28%, cuatro virus; en el 33%, tres virus. Sólo en un colmenar de toda Francia (situado en un isla donde tampoco hay Varroa), no se detectó ninguna muestra con virus. Si además se tiene en cuenta la carga viral, comentó que comprobaron cómo en un mismo colmenar puede haber colmenas con mucha carga viral [número de virus] mientras otras tienen una carga viral baja y que tampoco se ha podido establecer una relación clara entre la carga viral de las Varroas y las de las abejas a las que estaban parasitando. Respecto al ácaro, comentó la gran cantidad de virus que habían detectado en algunos ejemplares (a pesar de su pequeño tamaño; habló de mil millones en los casos más extremos) y que el papel de Varroa no es sólo de vector, sino que además reduce la resistencia de la abeja y favorece por tanto la reproducción de los virus. Remarcó por último que las virosis son enfermedades de tipo factorial, que no basta sólo la presencia del virus, sino que se deben dar una serie de factores desencadenantes que favorezcan su desarrollo; al respecto lanzó la hipótesis de que uno de ellos podría ser la presencia de pesticidas en dosis bajas, que en colmenares con cargas virales elevadas pueden ayudar a que se produzca un brote de la enfermedad.
De este tema trató José María Ruz, investigador del Centro Andaluz de Apicultura Ecológica que recientemente ha realizado un viaje a Estados Unidos para conocer el problema más de cerca y poder difundir después estos conocimientos adquiridos entre los apicultores.
Aethina tumida, nombre científico del pequeño escarabajo es originario del Sur de África, explicó, y se detectó por primera vez en 1867, extendiéndose después a otros países africanos y en los últimos años a Estados Unidos y más recientemente a Australia y Canadá. Aunque advirtió que para tranquilidad de todos no se ha detectado ni en Europa ni en España. Ruz mostró algunas fotografías para identificar al parásito y diferenciarlo de algunos que habitualmente existen en los colmenares de la península, mucho mayores que Aethina (que mide de 5-7 mm de largo por 3-4,5 mm de ancho). Sus larvas se diferencian de las de la polilla en que no forman la maraña de hilos típica, no son tan grandes y tienen sólo tres pares de patas en la zona delantera mientras las de polilla tienen a lo largo de todo el cuerpo). La facilidad de dispersión del escarabajo, se debe, comentó a que puede sobrevivir sin presencia de abejas (al contrario que Varroa) y en ambientes ajenos a la colmena; a que tiene una capacidad de vuelo que le permite desplazarse distancias de hasta 24 km y que puede acompañar a los enjambres silvestres; a la trashumancia, etc. Explicó después su ciclo biológico, a grandes rasgos: los adultos atraídos por el olor entran en la colmena, se produce el acoplamiento en el interior, realizan la puesta en grupos de 150 huevos en huecos o hendiduras de difícil acceso a las abejas, las larvas saltan al suelo donde se produce la pupación y emergen nuevos adultos. El ciclo varía entre 38 a 81 días dependiendo de las condiciones ambientales; puede llegar a tener hasta cinco generaciones al año. El principal daño lo producen las larva con los excrementos y al segregar en su proceso de alimentación una sustancia que provoca la fermentación de la miel en el interior de las celdillas y que puede continuar en los almacenes si los panales contienen larvas. Otro problema es que la abejas rechazan los panales que han sido atacados por el parásito. Hizo una serie de recomendaciones para la prevención y el control. En el colmenar: mantener colmenas fuertes con todos los cuadros cubiertos de abejas; usar colmenas que permitan la fácil limpieza de los fondos para evitar acúmulo de suciedad y posibles refugios para el escarabajo; no dejar cuadros o restos de panales abandonados en el colmenar cuyo olor puede atraer a los insectos; evitar el intercambio de cuadros y alzas entre colmenas sanas y enfermas; realizar inspecciones periódicas. En las salas de extracción: no almacenar cuadros un tiempo superior a los 3 días (sobre todo si tienen polen o cría); eliminar todos los restos de cera y opérculo que queden en la superficie de los bidones donde puede haber larvas; fundir los opérculos rápidamente; no mantener colmenas o enjambres en el interior de las instalaciones, etc. Por último, explicó algunas de las medidas de lucha: medidas de manejo, como planchas especiales bajo las colmenas para evitar que las larvas pupen en el suelo; en las salas de extracción mantener una humedad baja que deshidrata las larvas; las bajas temperaturas (-12ºC durante 24 h) matan también todas las fases del escarabajo; traslados frecuentes de colmenas para romper el ciclo; reducción de piqueras (muy complicado en climas cálidos); trampas (luces fluorescentes en las salas de extracción con cubos de agua debajo que atraen al escarabajo, cae al agua y no pueden salir, o núcleos cercanos controlados para atraerlos); selección de material genético resistente. El control químico, señaló, presenta el inconveniente de ser un problema más añadido en la calidad de la miel y dijo que los tratamientos pueden ser muy peligrosos para las abejas y el propio apicultor. |
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