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LOS PRODUCTOS DE LA COLMENA Y LA POBLACIÓN INFANTIL.
Por Blanco García, S., De Frutos Prieto A. y Orzáez Villanueva Mª T.
Departamento de Nutrición y Bromatología II. Bromatología. Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid

Si conocer las preferencias y aversiones en materia alimentaria de cualquier población es difícil, mucho más es llegar a establecerlas dentro del ámbito infantil. Ambos factores, entre otros, determinan los hábitos alimentarios, que son importantes para delimitar la salud pública, ya que la alimentación está estrechamente relacionada, de forma directa o indirecta, con el estado de salud.
Por otro lado, no hay que olvidar que las actitudes individuales constituyen el factor principal en la aceptación o rechazo de diversos alimentos, aunque su consumo también está influenciado por actitudes de tipo religioso, contexto social, imagen y aspecto corporal, etc... Esta disposición en los niños se encuentra dirigida, básicamente, por los hábitos alimentarios de su entorno familiar, sin olvidar la influencia que ejerce el periodo de escolarización durante la infancia. Vemos pues, que la alimentación constituye un fenómeno social que forma parte de la cultura de cada individuo y, por tanto, introducir cambios, más o menos severos en su dieta, resulta difícil.
Centrándonos ya en la población española, parece ser que, en general, se están produciendo variaciones importantes en los hábitos alimentarios de la misma. A pesar de la tendencia al retorno del consumo de alimentos naturales, los nuevos estilos de vida y una tecnología alimentaria, cada vez más desarrollada unido, en muchos casos, a la confusión que tiene el consumidor en temas de alimentación, son los factores que han determinado las distintas modificaciones observadas en la dieta media española en los últimos años.
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GRAF. 1 / Consumo de miel, propóleos, polen y jalea real en un colectivo de escolares.


Grafico

Se impone la cocina rápida y los platos precocinados, en clara oposición con esa tendencia, mencionada anteriormente, hacia el consumo de productos naturales, consecuencia, en muchos casos, de astutas estrategias de marketing con las que se confunde y maneja al consumidor.
Los alimentos apícolas se acercarían, en sentido positivo, a ese consumo natural. La colmena nos ofrece una amplia gama de productos y recursos variados, dotados de numerosas virtudes. Sin embargo, el consumo en los hogares españoles de uno de los más nombrados y conocidos, la “miel”, según datos facilitados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha descendido 1962 miles de kilos entre los meses de noviembre de 1997 y 1998, (Dirección General de Alimentación, Subdirección General de Promoción Alimentaria, 1998). Precisamente este descenso motiva el presente trabajo, en el que se plantea conocer cual es la situación del consumo de miel y otros productos de la colmena en una población infantil, por ser los niños los posibles consumidores potenciales de estos productos en el futuro y, asimismo, representar en la actualidad el fiel reflejo de los hábitos de consumo dentro del ámbito familiar.


TABLA 1/ Datos relativos a la miel. Porcentaje de escolares encuestados.


Ninos y Niñas
(7-10 años)
Ninos
(11-14)
Ninas
(11-14)
Origen de la miel






Animal 45,71 47,06 57,14
Vegetal 40,00 25,49 23,38
Animal y vegetal 9,52 27,45 16,88
NS/NC 4,76 2,59




Momento del día




Desayuno 25,71 56,86 44,45
Comida 0,00 3,92 1,29
Merienda 12,38 25,49 37,66
Cena 16,19 35,29 24,67
En cualquier momento 51,43 15,69 11,69
NS/NC 14,29 9,80 24,67




Razones del consumo




Gusto 59,05 54,90 51,95
Salud 74,29 60,78 66,23
Cualidades nutritivas 36,19 27,45 42,86
NS/NC 12,38 11,76 20,78




Alimentos con los que toman miel




Sola 20,95 25,49 24,66
Con leche 51,43 72,55 59,74
Con otros alimentos 34,29 64,70 54,54
NS/NC 13,33 16,68 19,48




Preferencia en el color




Amarillo claro 20,00 45,09 18,17
Ámbar 54,29 49,02 42,86
Marrón claro 26,67 43,14 38,95
Marrón oscuro 10,48 9,80 14,27
NS/NC 11,43 9,80 49,34




Preferencia en la textura
y/o consistencia




Líquida 31,43 41,18 41,18
Sólida 10,48 11,76 11,76
Cremosa 56,19 58,82 58,82
En panal 3,81 15,69 15,69
NS/NC 7,62 11,76 11,47


Muestreo y metodología

El estudio realizado se ha llevado a cabo en el colegio público “Jorge Guillen”, situado en la zona norte de Madrid, en el que se imparte enseñanza Infantil, Primaria y Secundaria. De los 440 alumnos pertenecientes al centro, se seleccionaron 225 con edades comprendidas entre los 7 y 14 años, que se dividieron en dos grupos: de 7 a 10 años, y de 11 a 14 años.


TABLA 2/ Datos relativos al consumo de polen, jalea real y propóleos.
Porcentaje de escolares encuestados.



POLEN JALEA REAL PROPÓLEOS











Niños/as
7-10
Niños
11-14
Niñas
11-14
Niños/as
7-10
Niños
11-14
Niñas
11-14
Niños/as
7-10
Niños
11-14
Niñas
11-14

Momento del día










Desayuno 0,95 1,96 3,89 2,86 17,65 10,39 - 1,96 1,29
Comida 0,00 - - 1,90 1,96 3,89 - - -
Merienda 0,00 1,96 3,89 0,95 11,76 1,29 - - 1,29
Cena 0,00 - - 1,90 7,84 3,89 - - -
En cualquier momento 1,90 - 2,60 7,62 5,88 3,89 - - -
NS/NC 97,14 96,08 89,69 82,86 72,55 75,32 - 98,03 97,40










Razones
del consumo



















Por gusto 0,00 3,92 2,60 7,62 13,72 7,79 0,95 - -
Por salud 3,80 3,92 5,19 6,67 27,45 19,48 2,85 - 5,19
Cualidades nutritivas 0,95 1,96 6,49 6,67 1,96 15,58 0,00 - -
NS/NC 96,19 96,08 83,12 89,52 70,56 61,04 96,19 100,0 84,41



GRAF. 2 / Frecuencia de consumo de miel, propóleos, polen
y jalea real en un colectivo de escolares.



Grafico


En el primer grupo se encuestaron 105 niños y niñas, sin hacer distinción de sexo dada su corta edad. En el correspondiente a los niños de edades superiores, creímos conveniente agruparlos separadamente en niños y niñas, pensando que habría diferencias significativas en sus respuestas. Se encuestaron 120 niños con edades comprendidas entre los 11 y 14 años, 60 niños y 60 niñas.
El muestreo se ha verificado durante la primera semana del mes de febrero de 1999. La recogida de datos se realizó mediante un cuestionario, que se elaboró atendiendo a las edades de los escolares a los que iba dirigido, para facilitar la comprensión del mismo. Los niños respondieron a la encuesta en presencia del encuestador, lo que hizo posible resolver cualquier duda que pudiera presentárseles, con el fin de conseguir la máxima fiabilidad y claridad en la cumplimentación de la misma.
Para cumplir con el objetivo propuesto en este trabajo, en el cuestionario se incluyeron preguntas relativas al conocimiento de los productos apícolas, en particular de la miel, del polen y de la jalea real, así como el consumo de los mismos, poniendo especial interés en la frecuencia, hábitos y preferencias por estos alimentos.
Por otra parte, conviene aclarar que para alguna de las preguntas los niños tenían la posibilidad de dar una respuesta múltiple, por lo que la suma de los porcentajes de las distintas opciones no coincide siempre con el 100%.

Resultados y discusión

Los resultados obtenidos en el presente estudio se han recopilado en dos tablas y tres gráficas, recogiendo en la tabla 1 los datos referentes al conocimiento de la miel, y en la tabla 2 los relativos al polen, jalea real y propóleos. El consumo y la frecuencia con que toman todos estos productos se ha representado, respectivamente, en las gráficas 1 y 2. Asimismo se incluye la gráfica 3 donde se recoge el porcentaje de Cantidad Diaria Recomendada (CDR) cubierta por 50 g de miel para los grupos de edades estudiados, así como el Índice de Calidad Nutricional de la misma.
En relación a los resultados obtenidos, que se refelajan en la gráfica 1 comprobamos que el consumo de miel entre los escolares encuestados es alto, superior al 80%, hecho que no se mantiene para la jalea real, el polen y el propóleos. De estos tres compuestos de la colmena, las niñas y niños de edades comprendidas entre los 11 y 14 años, consumen mayoritariamente el primero, con porcentajes muy similares, de 29,87 y 29,41% respectivamente, datos que disminuyen considerablemente hasta un 14,29%, para las niñas y niños de 7 a 10 años. Estos valores descienden notablemente en el caso del polen y del propóleos, siendo este último el más desconocido y el que menos toman, con porcentajes que no superan el 4% en toda la población estudiada.


GRAF. 3 / Porcentaje de la Cantidad Diaria Recomendada (CDR)
cubierta por 50 g de miel, e Índice de la Calidad Nutricional (ICN).



Grafico


Centrándonos en el conocimiento de la miel, en la tabla 1 se aprecia que hay una disparidad de cifras en cuanto a su procedencia, animal o vegetal, predominando la primera en los dos grupos de edades estudiados, aunque también es importante destacar que un 27,45% de niños de entre 11 y 14 años manifiestan que este producto pertenece a ambos reinos.
Referente al color de la miel que habitualmente toman, la mayoría prefiere mieles de tonalidades más bien claras, hecho que no nos ha sorprendido dado que son las que se comercializan mayoritariamente en el mercado, conocidas como mieles homogeneizadas. Este último punto va unido a la preferencia en cuanto a la textura y/o consistencia de la miel, en la que observamos que en un porcentaje superior al 55% de los encuestados la prefieren cremosa y, en menor porcentaje, líquida.
También quisimos preguntar el momento del día en que toman estos productos naturales de la colmena, así como cuales son las razones de su consumo, datos que aparecen recopilados en las tablas 1 y 2. Para la miel, se observa nuevamente que hay disparidad de datos, si bien los porcentajes más elevados de respuesta se obtiene en la hora del desayuno para niñas y niños de 11 a 14 años, que es cuando habitualmente la toman con tostadas o para endulzar la leche, seguido, aunque con un porcentaje bastante inferior, en el momento de la merienda y de la cena. Para niños y niñas de 7 a 10 años nos sorprende que un 51,43% haya respondido que la toman en cualquier momento frente al 25,71% que dicen incluirla en el desayuno.
Referente al polen y al propóleos, lo más importante a destacar es que la mayoría de los niños encuestados no responden a esta pregunta dado que, como ya se ha comentado, son los productos menos conocidos y, por ello, consumidos.
En el caso de la jalea real, si bien predomina la respuesta no sabe/no contesta, nos encontramos que los niños de 11 a 14 años la toman sobre todo en el desayuno, merienda y cena, hecho que se continúa en el grupo de las niñas de la misma edad, pero con porcentajes mucho menores (tabla 2).
Conocido el momento del día en el que consumen estos productos, se les preguntó también con qué frecuencia los tomaban, información recogida en la gráfica 2. Como se puede observar en la misma, toman la miel de forma esporádica, respondiendo “a veces” la mayoría de los encuestados. Sin embargo, cabe resaltar que el 12,99% de niñas de 11 a 14 años la consumen a diario. Como era de esperar, para el polen, la jalea real y el propóleos el porcentaje predominante se corresponde con la variable “nunca”, destacando de entre todos ellos, la jalea real que, ocasionalmente, la consumen un 15,24% de niños y niñas de 7 a 10 años, y un 24,67 % y 33,33% para niños y niñas de 11 a 14 años respectivamente.
Llama la atención en las razones de consumo de estos alimentos naturales, que la mayor parte de los encuestados dicen tomarla por motivos de salud, guiados, lógicamente, por lo que oyen y aprenden en la escuela. Este hecho también se aprecia para los otros tres productos apícolas, dado que estos últimos están incluidos dentro del gran mundo de los “productos dietéticos y/o para regímenes especiales” que han entrado con gran fuerza en nuestros mercados, y que cada vez son más los consumidores que los toman habitualmente como complementos a su dieta diaria (tablas 1 y 2).
Una vez comprobado a lo largo de este trabajo que la miel es el producto de la colmena del que más información tiene la población infantil estudiada, quisimos abordar con qué alimentos la consumen, así como establecer el porcentaje de cantidad diaria recomendada (CDR) cubierta por 50 gramos de miel, dosis que corresponde a 2 cucharadas colmadas de este alimento que es lo que normalmente los escolares incluyen en su dieta.
La opción “otros” a la pregunta de los alimentos con los que toman miel alcanza hasta un 34,29%, entre los niños y niñas de 7 a 10 años (tabla 1); en ella incluían el yogur y los cereales de desayuno (los que ya llevan incorporada la miel), pero sobre todo la consumen con “leche”, 51,43%, al igual que ocurre con las niñas y los niños de 11 a 14 años, con valores de 59,74% y 72,55% respectivamente. Para este último grupo, también resalta el consumo de la miel con “otros”, presentando valores de 54,54% para las niñas y 64,70% para los niños, figurando dentro de este grupo alimentos variados, aunque son el yogur y la cuajada los mayoritariamente seleccionados; se contemplan también otras opciones como el pan, queso y cereales.
Por otra parte, en este grupo de edades también es significativo el consumo de miel “sola” tanto en niñas, 24,66%, como en niños, 25,49%, datos que se relacionan con el consumo de este alimento por “gusto”, porque aprecian el sabor dulce característico del mismo (tabla 1).
Por último, tal y como se puede observar en la gráfica 3, 50 g de miel cubren, en los dos grupos de edades estudiadas, entre un 10 y un 15% de las necesidades diarias de carbohidratos, datos que son importantes dado que estos nutrientes deben aportar entre un 50 y un 55% de la energía total de la dieta para que sea equilibrada. Los hidratos de carbono son primordiales para el funcionamiento correcto de determinadas estructuras corporales tan importantes como son el cerebro o los músculos, así como para el mantenimiento de la temperatura corporal. Pues bien, dado que los carbohidratos desempeñan una función predominantemente energética, y siendo la energía “la capacidad para desempeñar un trabajo”, estos macronutrientes resultan ser esenciales para el desarrollo de la actividad diaria, en la que quedarían incluidos tanto el trabajo físico, como el mantenimiento de las funciones corporales, la homeostasis del medio interno y la integridad metabólica.
En el caso de los niños en edad escolar, entre los que cada vez es más común la realización de algún tipo de deporte, debe tenerse en cuenta que, al presentar un rápido crecimiento y una intensa actividad, necesitan, en general, un importante aporte energético para hacer frente tanto al desarrollo propio de su edad, como el ejercicio físico realizado. Por ello, siendo el requerimiento energético un factor tan importante, lo es aún más que las fuentes energéticas sean las adecuadas, los niños deben adoptar hábitos alimentarios sensatos desde pequeños, evitando que sustituyan alimentos capaces de dotarles de esas necesidades energéticas, por otros, tales como snacks, bollería, refrescos, golosinas, etc... que por el contrario no cubren satisfactoriamente esos requerimientos. En este sentido, la miel es un alimento natural que se puede considerar como “buena fuente de carbohidratos”.
Destacan también los datos referentes a la vitamina K, fundamental para los procesos de coagulación normal de la sangre y el mantenimiento de los huesos, comprobándose que 50 gramos de miel cubren entre un 25 y un 30% de las necesidades diarias de este micronutriente en niños y niñas de 11 a 14 años, y algo superior al 40% en el caso de los niños y niñas de 7 a 10 años. Es importante señalar este dato ya que la vitamina K, cuya carencia puede dar lugar a hemorragias, se encuentra fundamentalmente en vegetales verdes (col, espinacas, guisantes, etc...), alimentos que, por lo general, desagradan a la población infantil y, por tanto, tienden a rechazar su consumo.
Por último, conviene señalar el contenido en hierro de este alimento. El hierro, a pesar de ser un micronutriente, es de vital importancia para mantener la salud humana, ya que forma parte de la hemoglobina, de la mioglobina y de algunas enzimas (citocromos), por lo que interviene en la respiración celular y contribuye en el transporte de oxígeno. En este caso, 50 gramos de miel cubren entorno a un 5% de las cantidades diarias recomendadas para este nutriente en niños y niñas de 11 a 14 años, y un 6,5% para niños y niñas de 7 a 10 años.

Consideraciones finales

De los resultados obtenidos en este estudio se desprenden las siguientes consideraciones:
• Para los niños y niñas encuestados, la miel es el producto de la colmena que más conocen y consumen, seguido, muy por debajo, de la jalea real. En cuanto al polen y, sobre todo, el propóleos, salvo en circunstancias especiales, son dos productos prácticamente desconocidos.
• En la miel, se comprueba que su frecuencia de consumo es esporádica, y coincidiendo con determinadas situaciones, tales como “resfriados o dolor de garganta”. Luego, en general, la miel no forma parte de su dieta habitual, a pesar de que sería recomendable que sí lo fuera, y que la consumieran a diario con leche, un alimento casi completo al que puede completar la miel, aportándole el hierro y la vitamina C, nutrientes de los que prácticamente carece el primero.
• Referente al valor nutritivo que representa la miel, se ha comprobado que 50 gramos de la misma tomados diariamente (equivalentes a dos cucharadas), cubren entre un 10-15% de las necesidades de carbohidratos en los dos grupos de edades estudiados. Asimismo, cubren entorno al 25-30% de las necesidades de vitamina K para niños y niñas de 11 a 14 años, y por encima del 40% para niños y niñas de 7 a 10 años. Finalmente, 50 g de miel representan alrededor del 5-6,5% de las necesidades diarias de hierro para los dos grupos de edad considerados. En base a ello, puede decirse que la miel “contiene” hierro, y puede considerarse una “buena fuente” de carbohidratos y “muy buena fuente” de vitamina K , para los dos grupos de edades estudiadas.
• Dada la marcada tendencia actual hacia el consumo de todo “lo natural”, sería de gran interés informar correctamente a la población infantil de las valiosas cualidades nutritivas y curativas que ofrecen los productos apícolas, que han acompañado al hombre desde el principio de sus días, siendo la colmena “un tesoro” que la Naturaleza nos brinda y el apicultor cuida. En este sentido se debe destacar el interés mostrado por el profesorado del centro piloto ante la propuesta de charlas informativas acerca de las propiedades de estos productos, con el fin de transmitir estos conocimientos a sus alumnos, con lo que estaremos, no solamente promoviendo su consumo, sino prestando una importante colaboración al sector de la apicultura, que en España goza de un gran desarrollo y prestigio por las excelentes mieles que produce.
Pensamos que el colegio constituye una de las vías de comunicación más directa para llegar a uno de los sectores de la población más influenciable, los niños, sobre todo si se trata de hábitos de consumo que conviene inculcar en edades tempranas para que se consoliden con el tiempo.


BIBLIOGRAFÍA

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