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![]() El perfume del azahar fue el primer impacto de mi viaje a Florida, naranjos en flor y frutas ya maduras para ser cosechadas desfilaban a uno y otro lado de la carretera (llamada por cierto beeline camino de abejas). En el sur, en Fort Lauderdale, estuvimos visitando la empresa de Alexander Denes, un apicultor rumano que lleva doce años trabajando en Estados Unidos, junto al que compartimos la tarea de extraer miel, lo que nos permitió conocer los manejos de esta zona de Estados Unidos. Antes de iniciar su propia explotación, Denes estuvo trabajando en diversas explotaciones apícolas de distintos estados, por lo que al instalarse por su cuenta conocía perfectamente los usos del país. La inspección en el campo Cuando llegamos al colmenar vi que la mayoría de ellas eran de tipo Langstroth y que estaban cuidadas y pintadas, en muy buen estado; en realidad, según me explicó mi anfitrión, las cajas, que había construido el mismo, son similares al modelo Langstroth pero con algunas pequeñas diferencias, por ejemplo las alzas tienen sólo ocho cuadros (los panales eran ciertamente más gruesos pero pudimos ver cómo las abejas habían construido entre muchos de ellos). Las colmenas estaban compuestas por cámara de cría y tres o cuatro alzas de miel, y en todas ellas un excluidor de reinas separaba la cámara de las alzas. El primer trabajo que realizamos durante la inspección fue extraer las alzas con miel y colocarlas en la parte posterior de las colmenas. Al mismo tiempo se ponía en las colonias una rejilla que permitiera la ventilación. Cuando hubimos acabado la inspección y las colmenas habían sido tapadas con una entretapa de madera (construida también por Denes con planchas de madera), colocamos las alzas con miel verticalmente sobre las tapas y expulsamos las abejas por medio de un soplador de marca Stiehl. Después transportamos las alzas llenas de miel, a mano, a su camioneta Ford donde las fuimos almacenando. La miel sería extraída en la mielería, en sus instalaciones de Fort Lauderdale. Las colmenas, una vez extraída la miel debían trasladarse a una plantación de naranjos que estaba iniciando su floración, por ello, la siguiente jornada se inició temprano en la mañana, para poder tapar las piqueras con una pequeña rejilla mientras todavía era oscuro y cargarlas en la camioneta. A pesar de haber abierto las colmenas la tarde anterior, Alex no aseguró los diferentes elementos de cada colmena pues sabía que en el período de la noche las abejas habían fijado las cajas con propóleos.
Sacando miel Cuando la camioneta con las alzas llenas de miel llega al almacén, una carretilla elevadora también construida por este apicultor facilita las tareas de descarga. Para sacar con facilidad los cuadros de las alzas, que en ocasiones están propolizados, utiliza un aparato de su invención, el servidor de cuadros Denes que ya había utilizado en Rumanía, y cuyo modo de operar se aprecia perfectamente en las fotografías.
El desoperculado se realiza a mano, con cuchillo y pudimos ver cómo la mayoría de panales estaban casi totalmente operculados, es decir la miel estaba madura. Alex es el encargado de desopercular pero en los trabajos interviene otra persona, Gerhard, que va tomando esos cuadros y colocándolos en los extractores. Trabaja con dos extractores, fabricados por W.T. Kelley Co., de forma que mientras uno está en funcionamiento el otro es alimentado con los cuadros. La miel procedente de ambos extractores desciende hacia una cubeta desde la que una bomba la transportaba a unos grandes depósitos. La miel cosechada por Alex nunca es calentada. La mayoría de miel que produce la vende en bidones a envasadores, excepto la miel en panal que se envasa en potes.
Miel en panal Alex Denes dedica una parte de sus colmenas para producir miel en panal que luego introduce en tarros y llena con miel líquida para su comercialización. Para ello no utiliza ninguna clase de secciones, sólo cera estampada muy fina y cuando las abejas han estirado la cera y los panales están llenos de miel, los corta en varios trozos para envasarlos. En esta ocasión, había destinado a ello las alzas llenas de miel de un colmenar que estaba trabajando en el naranjo; estas colmenas estaban situadas sobre unas recias vigas de madera (50 mm x 160 mm) que a su vez descansaban sobre ladrillos, la mayoría tenía tres alzas llenas y nos esperaba un gran esfuerzo para sacarlas, desabejarlas, transportarlas a mano hasta la camioneta y colocar en su lugar alzas vacías. Alex, que ya está cercano a los sesenta años, trabajaba sin detenerse como una máquina. Es un hombre fuerte y enérgico que trabaja de dieciséis a dieciocho horas diarias. Tiene aproximadamente trescientas colmenas y es capaz de vivir con los ingresos de éstas. Naturalmente, le ayudan las mejores condiciones climáticas que conozco y su buen manejo de las colmenas. A lo largo de todo el año sus abejas recogen néctar y él obtiene miel. | ||||||||||||||||||||||||||
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