Un avispero de campeonato

avispero-gigante-silledaSospechan que puede tratarse de un nido de avista asiática aunque, el biólogo Martiño Nercellas, cree es obra de la Vespa crabro (avispón), una de las más comunes de la zona. Sea como sea, lo cierto es que esta familia de Silleda no sale de su asombro. La obra de ingeniería que toparon en su jardín luce ahora en su bodega como objeto de decoración.

Habían notado la presencia de “abejas grandes” cuando la morera que tenían en la entrada comenzó a dar frutos, pero no le dieron mayor importancia. La sorpresa se la llevaron tiempo después cuando, mientras podaban, se toparon con la residencia de tan fornidos insectos. Lo que “parecía un balón” olvidado en las ramas de su durillo acabó siendo una gran colmena, una obra de ingeniería natural que ahora guardan como objeto de decoración en su casa del casco urbano de Silleda.

Luis García y su esposa Genoveva Pérez no salen de sus asombro. Fue su hijo quien, mientras realizaban trabajos de mantenimiento de su jardín, lo descubrió en uno de los árboles. “Pensamos que era un balón, pero pinchó y estaba hueco”, relata la mujer. Sospechan que el nido, recubierto de un material similar al papel y con infinidad de pequeños habitáculos en su interior, es obra de la comúnmente conocida como avispa asiática (Vespa velutina), según informa Blanca Paz de El Faro de Vigo.

En los últimos meses, vecinos de la zona han alertado de la presencia de insectos semejantes a abejas o avispas, pero de unas dimensiones muy superiores a las habituales, lo que hace sospechar de la presencia de la Vespa velutina, una especie foránea que devora las abejas melíferas. Sin embargo, consultado por este último caso detectado en Silleda, el biólogo lalinense Martiño Nercellas confirma que se trata de un nido de un avispón, “lo más probable de la especie Vespa crabro”, la más común de la zona, dice. En estos casos es la reina grande la que construye la colmena a partir de la primavera, “formando capas de papel con restos vegetales y saliva”. Según detalla, es entonces cuando pone los huevos y nacen las obreras, que se incorporan al trabajo. Tras fecundar en ella los huevos masculinos y los de las nuevas reinas, a finales del verano, el panal alcanza su mayor tamaño. Una vez producido el apareamiento entre las futuras reinas y los abazcaros, las hembras fecundadas abandonan el nido y se resguardan en las hendiduras de los árboles.