Baleares: «Tenemos que ser islas apícolas»

Foto: Javi M. Cardona

Foto: Javi M. Cardona

La producción de miel de las abejas viene condicionada por el paisaje, es decir, por todos los elementos que se encuentran cuando salen en busca de polen y néctar, ya sean naturales, climáticos o fruto de la incidencia directa del hombre. Por ello, el biólogo e investigador mallorquín Juan Manuel Vergara abogó por intentar ser «islas apícolas», mediante la convergencia de tres elementos: paisaje, la conciencia apícola (que deben promover los propios apicultores) y conseguir una abeja poco agresiva que se integre en el entorno, un trabajo que «no se ha hecho hasta el momento».

Vergara abrió, el pasado viernes en el Club Diario de Ibiza, las II Jornadas de Apicultura que organiza la Associació d´Apicultors d´Ibiza con la conferencia ´Aprofitament del paisatge floral per l´abella´. El conseller de Agricultura, Antoni Marí, Carraca, y el presidente de la organización, Antonio Escandell, presentaron esta primera ponencia.

«Las condiciones insulares hacen que la abeja tenga unas características diferentes de otros territorios, que vienen marcadas por un paisaje mosaico –fruto de la fragmentación del territorio y la parcelación del terreno agrícola–, el clima mediterráneo, el gran número de especies vegetales y de terrenos agrícolas y la actividad económica (el turismo)», indicó Vergara, que explicó cómo afectan a la abeja y la miel algunas de estas particularidades: «El paisaje mosaico hace que los vuelos sean más cortos y eficientes, el polen es más variado todo el año y aumentan las posibilidades de conseguirlo en los meses de mayor falta, además de que existe una menor competencia entre abejas. El turismo hace que se introduzcan plantas exóticas, se destruya vegetación para la

Vergara, Marí y Escandell, el pasado viernes en el Club Diario de Ibiza. Foto: Juan A. Riera

Vergara, Marí y Escandell, el pasado viernes en el Club Diario de Ibiza. Foto: Juan A. Riera

construcción y que exista un descenso de la cantidad de terreno agrícola, ya sea por falta de rendimiento o por un cambio de uso», afirmó.

El biólogo y apicultor mallorquín ha finalizado este año un estudio para la Universitat de les Illes Balears (UIB) del que ha extraído conclusiones muy valiosas para los apicultores, como que la producción de polen «está condicionada por el clima», el polen de jardines y huertos «es un buen recurso para la subsistencia durante el verano», que los cultivos de secano se aprovechan casi todo el año, pero «principalmente durante el invierno», y que la vegetación gestionada por el hombre «supone más del 40% del polen anual».Asimismo, Vergara indicó una serie de pautas que pueden mejorar el paisaje y la producción de miel: «Se puede favorecer la recogida [de la miel] en primavera sembrando forraje de secano, la recogida en otoño, limitar el pastoreo de ganado en los bosques (especialmente después de un incendio), no eliminar las hierbas de las carreteras con herbicidas o promover la apicultura urbana, algo que no se hace en Balears, pero que sí están desarrollando en grandes metrópolis como París o Nueva York», explicó.

El acto finalizó con una degustación de distintas mieles elaboradas por apicultores de la isla. El último viernes del mes, el día 29, tendrá lugar, a las 20 horas, la segunda ponencia de las jornadas, que correrá a cargo del catedrático de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado de Venezuela Pablo Montesinos, que ofrecerá una conferencia titulada ´Evaluación, control y manejo de las abejas melíferas con fines de producción´.